Los trastornos mentales son hoy en día una de las afecciones más comunes en los países occidentales, no en vano los fármacos más vendidos en todo el mundo son precisamente los que actúan sobre el sistema nervioso. El número de personas que padecen este tipo de trastornos que afectan al estado anímico está creciendo a un ritmo alarmante, tanto que la propia OMS prevé que hacia el año 2020 alcanzara el nivel de epidemia en los países occidentales. Desordenes tales como la ansiedad, el insomnio, la hiperactividad infantil, las depresiones, las fobias, comportamientos obsesivos compulsivos, el estrés crónico…..están en claro aumento.
Actualmente todo el mundo reconoce que la alimentación es fundamental para tener una buena salud física, sin embargo nadie habla de la relación que puede tener con la salud mental, ¿por qué?.....cuando se sabe que todos los trastornos mentales funcionales son debidos a desequilibrios bioquímicos…..y justamente los psicótropos que son los fármacos que recetan los psiquiatras, actúan bioquímicamente….aunque con muchísimos efectos secundarios y a veces graves.
También es un hecho científicamente constatado que el cerebro consume aproximadamente 25% del gasto energético diario en nuestro organismo y todos esos recursos nutricionales dependen básicamente de nuestra alimentación. Por lo tanto podemos afirmar sin temor a equivocarnos que lo que comemos, digerimos, absorbemos y asimilamos proporciona los nutrientes esenciales para nuestra salud mental y cualquier perturbación en el suministro de nutrientes y oxigeno al cerebro, determinara su correcta funcionalidad.
En realidad y como en otras aspectos la no salud de nuestra población obedece sin duda al modo en que vivimos, hacinados en grandes núcleos urbanos, alimentándonos de sustancias cada vez mas artificiales y pobres en nutrientes esenciales, respirando aire contaminado, durmiendo cada vez menos y peor, irradiados por ondas electromagnéticas que resultan invisibles pero no por ello dejan de interactuar con nuestro organismo, practicando activamente el sedentarismo sometidos a un ritmo de vida estresante y lo peor de todo, confiamos ciegamente en nuestros políticos y sus corruptos e ineficaces sistemas sanitarios controlados en realidad por la gran industria farmacéutica a quien sin duda alguna le interesa que esto siga así.
Vicenç Fustern Font
www.espaigaia.es
jueves, 13 de mayo de 2010
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