miércoles, 19 de mayo de 2010

ASTENIA PRIMAVERAL (1ª parte)

ASTENIA PRIMAVERAL

La astenia primaveral es un síndrome que afecta a un gran número de personas, y en la mayoría de las ocasiones sin que ellas mismas sean conscientes de ello. Generalmente los síntomas principales son entre otros, cansancio, apatía y la sensación de no haberse recuperado al levantarse. Todos estos trastornos pueden llegar a afectar al estado anímico de algunas de las personas que la padecen. En la mayoría de las ocasiones se trata de una afectación leve y pasajera lo cual no exime de preocuparse si los síntomas durasen demasiado puesto que en ese caso podría tratarse de algo más importante.

Aunque existen muchas teorías sobre el origen de esta afección, los expertos aun no se han puesto de acuerdo en cuales son las causas que hacen que determinadas personas lo padezcan, sin embargo, y aunque se trate de algo no objetivable, es decir que no existe ninguna prueba especifica para determinar la existencia o no de la astenia primaveral, el caso es que dado la gran cantidad de personas a las que afecta (aproximadamente un 50% de la población) no se puede negar su existencia.

Las mayor parte de las teorías que tratan de explicar su origen, coinciden en relacionarlo con el aumento de las horas de luz solar, el incremento de las temperaturas, y en algunos países como en el nuestro con los cambios horarios que se realizan (no se sabe bien con que finalidad), coincidiendo precisamente con la llegada de la primavera y el otoño. Todos estos cambios terminan por afectar a un número importante de personas que suelen ser especialmente sensibles a este tipo de fenómenos.

Otras teorías apuntan más bien en otra dirección, relacionando aspectos como pueden ser el tipo de alimentación que hacemos en invierno, mucho más energética y cargada de toxinas, viviendo más recogidos o encerrados para protegernos del frío y realizando menos actividades al aire libre.

La verdad es que en las sociedades civilizadas, no vivimos de acuerdo con los ciclos de la naturaleza, en casi ningún aspecto pero especialmente el de sueño-vigilia. En las sociedades primitivas, al igual que nuestros antepasados, y probablemente en los países no tan civilizados, se vive mas en consonancia con los ritmos solares, es decir, acostándose cuando se pone el sol y levantándose al alba.

Vicenç Fuster Font
www.espaigaia.es

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